En Yamuni llevamos más de 30 años viendo cómo los fertilizantes líquidos pueden ser un gran aliado o un verdadero dolor de cabeza, según cómo se almacenen, se mezclen y se apliquen. Y es que, aunque pareciera “solo conectar una manguera y darle”, la realidad es que una mala práctica puede significar pérdida de nutrientes, taponamientos, corrosión en equipos, riesgos de seguridad e incluso aplicaciones desuniformes que se traducen en menor rendimiento.
¿Sabías que?
Una mala práctica en el manejo de fertilizantes líquidos puede significar pérdida de nutrientes, taponamientos, corrosión en equipos, riesgos de seguridad e incluso aplicaciones desuniformes que se traducen en menor rendimiento.
Por eso queremos contarte, desde nuestra experiencia en manejo de líquidos, gas amoniaco, equipos de fertilización y bombas de inyección, cuáles son las buenas prácticas que recomendamos en la granja para que tus fertilizantes líquidos trabajen a tu favor y no al revés. Y conforme avancemos, verás cómo todo se conecta: desde el tanque donde guardas el producto, hasta la boquilla que entrega la dosis final a tus cultivos.
Sistemas de riego modernos requieren un manejo adecuado de fertilizantes líquidos para maximizar su eficiencia
Almacenamiento: el fertilizante empieza a trabajar desde el tanque
Antes de hablar de mezclas y dosificación, nos gusta empezar por el punto que muchos dan por hecho: el almacenamiento. Si el fertilizante no está bien resguardado, todo lo que hagas después será “parchar” un problema de origen.
Selección del tipo de tanque
Lo primero es el tipo de tanque. Para productos líquidos agrícolas, lo ideal es usar tanques agroindustriales diseñados para químicos, con materiales resistentes (como polietileno de alta densidad) y, de preferencia, con protección UV si van a estar a la intemperie. En Yamuni solemos recomendar tanques verticales cerrados o tanques nodriza horizontales agroindustriales según el espacio, el tipo de operación y si se requiere movilidad dentro de la granja.
Ubicación y condiciones
Otro tema clave es la ubicación. Siempre que se pueda, hay que ubicar los tanques en una superficie firme, nivelada y con buen drenaje, lejos de corrientes de agua y zonas inundables. Además, conviene tenerlos bajo techo o al menos protegerlos del sol directo para minimizar cambios bruscos de temperatura que puedan favorecer la formación de cristales o sedimentos en algunos fertilizantes.
Seguridad en el almacenamiento
La seguridad tampoco es negociable: etiquetado visible, señalización de riesgo, control de accesos para evitar que entren personas sin capacitación, y un área específicamente destinada para químicos, no compartida con alimentos ni forrajes. Si además dejamos una bandeja de contención o un área con bordillo para captar posibles derrames, terminamos de cerrar el círculo de buenas prácticas.
Y ya que el fertilizante está bien almacenado, el siguiente paso natural es ver cómo nos aseguramos de que las mezclas que preparamos funcionen y no nos den sorpresas en el campo.
Mezclar no es “echar todo junto”: compatibilidad y orden importan
Cuando hablamos de mezclas de fertilizantes líquidos, sabemos que en la práctica se tiende a “ahorrar pasadas” y combinar productos en el mismo tanque o en la misma solución de fertirriego. Eso está bien siempre y cuando cuidemos dos cosas: compatibilidad y orden de mezcla.
Prueba de compatibilidad
En Yamuni siempre recomendamos hacer una prueba de compatibilidad a pequeña escala antes de mezclar grandes volúmenes. Basta con un recipiente transparente, un poco de agua en la misma proporción que usarás en el tanque y pequeñas cantidades de los productos que pretendes combinar. Si ves formación de grumos, sedimentos, geles o separación de fases, es una señal clara de que esa mezcla puede taponar filtros, boquillas o líneas.
Orden de mezcla y agitación
El orden también cuenta. En general, se recomienda llenar parcialmente el tanque con agua, arrancar la agitación y luego ir incorporando los fertilizantes, empezando por los más solubles y terminando con los más densos o viscosos. Si agregas primero el producto más “pesado” sobre poco volumen de agua y sin agitación, es más probable que se formen depósitos en el fondo difíciles de reincorporar.
La agitación constante es la mejor amiga de una mezcla uniforme. Aquí entran en juego bombas y sistemas de recirculación que te permiten mantener los sólidos en suspensión y la solución homogénea. Si solo confías en “mover tantito el tanque con el tractor”, tarde o temprano verás que las primeras hectáreas reciben una dosis y las últimas, otra.
Una vez que tenemos claro cómo mezclar sin problemas, el paso siguiente es evidente: lograr que esa mezcla llegue al cultivo en la dosis correcta y de forma uniforme.
Los sistemas de riego por goteo requieren una dosificación precisa de fertilizantes líquidos
Dosificación en campo: de lo “a ojo” a lo medido
En la granja todavía es común escuchar el “así lo hemos hecho siempre” cuando se trata de dosificación. Sin embargo, si trabajas con fertilizantes líquidos y quieres sacarle todo el provecho, lo mejor es migrar de lo empírico a lo medido.
Sistemas de riego
En sistemas de riego, la dosificación se controla a través de bombas de inyección, flujómetros y, en muchos casos, algún tipo de monitoreo del caudal para ajustar en tiempo real. Una buena práctica es calibrar la bomba de inyección con agua antes de usar fertilizante, midiendo cuánto volumen desplaza en un tiempo determinado y a qué presión.
Aplicaciones con aspersoras
En aplicaciones con aspersoras o equipos de arrastre, la clave está en conocer tres cosas: el caudal por boquilla, la velocidad de avance y el ancho de trabajo. Con esos datos se puede calcular la dosis por hectárea y ajustar presiones, boquillas o velocidad para lograr la dosis deseada. Hacer este procedimiento cada cierto tiempo te evita terminar aplicando el doble de lo planeado solo porque cambiaste la boquilla o la presión y no recalculaste.
Además, conviene incorporar manómetros y válvulas reguladoras de presión confiables para mantener estable el sistema durante la aplicación. Así se evita el clásico “empieza fuerte y termina flojo” que deja zonas subdosificadas y otras sobrecargadas.
Y como toda esta precisión depende de equipos que estén en buen estado, el siguiente punto lógico es hablar del corazón del sistema: bombas, tanques, filtros y conexiones.
Equipos que nos facilitan la vida (y cómo los usamos en Yamuni)
En Yamuni vivimos todos los días el mundo del manejo de líquidos, por eso sabemos que las buenas prácticas también dependen de contar con el equipo adecuado. Cuando hablamos de fertilizantes líquidos en granja, hay varios “actores principales” que conviene tener en cuenta.
Bombas y sistemas de traslado
Por un lado están las motobombas y bombas centrífugas, que se encargan de trasladar el fertilizante desde el tanque de almacenamiento hasta el punto de mezcla o aplicación. Bombas de materiales resistentes a químicos, como polipropileno, poliéster o acero inoxidable, ayudan a prevenir fugas, corrosión y mantenimientos eternos. En nuestro catálogo manejamos opciones como motobombas centrífugas eléctricas y a gasolina, así como bombas de diafragma para cuando se requiere mayor presión o precisión en el flujo.
Tanques y accesorios
A esto se suman los tanques agroindustriales para almacenamiento, tanto verticales como nodrizas, que permiten tener volúmenes de fertilizante listos para ser mezclados o inyectados, con conexiones adecuadas y accesorios como bridas, tubos sifón y adaptadores para tanque, todo pensado para facilitar el flujo y minimizar fugas.
Filtros y dispositivos de medición
No podemos olvidar los filtros en línea (tipo Y o tipo T), indispensables para proteger boquillas, válvulas y medidores. Un fertilizante puede venir “limpio”, pero al pasar por la tubería, el tanque o al mezclar con otros productos, puede generar pequeñas partículas que terminan tapando equipos delicados. Un buen filtro es barato comparado con una reparación o con la pérdida de uniformidad en campo.
Finalmente, los dispositivos de medición y control, como flujómetros electromagnéticos o monitores de flujo, ayudan a saber realmente qué está pasando en la línea. No se trata solo de “creerle” a la bomba, sino de verificar que el flujo que diseñaste es el que corresponde. Todo esto, combinado con válvulas adecuadas y conexiones seguras, cierra el sistema y te permite trabajar con fertilizantes líquidos de forma mucho más confiable.
Con este respaldo de equipo y manejo, se vuelve mucho más sencillo entrar en la parte que muchos dejan para el final, pero que es clave para la vida útil del sistema: la limpieza y el mantenimiento.
El mantenimiento regular de equipos es esencial para un funcionamiento óptimo
Limpieza y mantenimiento: lo que nadie ve, pero todos sufren si falla
El mejor fertilizante líquido y el mejor sistema de dosificación pueden fallar si no existe una rutina de limpieza y mantenimiento. No es glamuroso, pero es lo que marca la diferencia entre un sistema que funciona una campaña y otro que te acompaña por años.
Rutina de limpieza
Después de cada jornada de aplicación, es muy buena práctica enjuagar líneas, filtros y, cuando aplique, los tanques y bombas que estuvieron en contacto con el fertilizante. Un simple lavado con agua limpia, dejando correr el flujo unos minutos, ayuda a evitar que cristales o residuos se acumulen y formen taponamientos.
Mantenimiento de filtros y boquillas
Los filtros necesitan una revisión frecuente: sacar las mallas, lavarlas, inspeccionar que no haya daños y volver a colocarlas correctamente. Lo mismo ocurre con las boquillas de aspersión, que deben limpiarse sin objetos punzantes para no deformarlas.
Mantenimiento de bombas
En cuanto a las bombas, revisar empaques, sellos y lubricación según las recomendaciones del fabricante evita fugas y pérdidas de presión. Un pequeño goteo hoy puede convertirse en una reparación costosa mañana, además de representar un riesgo por el contacto constante con químicos.
Cuando establecemos estas rutinas como parte normal del trabajo, la operación diaria se vuelve más fluida y es mucho más fácil mantener constantes las dosis, la presión y el rendimiento esperado. Y es precisamente en esa operación diaria donde ayuda tener un pequeño recordatorio de los puntos clave.
Checklist práctico para el día a día en la granja
Para cerrar la idea y que lo puedas aterrizar en tu operación, nos gusta pensar en una especie de checklist mental que puedes seguir cada vez que vayas a trabajar con fertilizantes líquidos en la granja.
| Punto de Verificación | ¿Qué revisar? | Beneficio |
|---|---|---|
| Almacenamiento | Tanques en buen estado, etiquetados, sin fugas visibles, en lugar ordenado y seguro | Previene contaminación y accidentes |
| Mezcla | Compatibilidad probada, orden de mezcla definido, agitación disponible | Evita taponamientos y mezclas ineficaces |
| Dosificación | Caudales, velocidad y presión revisados y calibrados | Aplicaciones homogéneas y mejor rendimiento |
| Equipos | Bombas, tanques, filtros, válvulas y sistemas de medición adecuados | Mayor eficiencia y menor mantenimiento |
| Limpieza y mantenimiento | Rutinas claras de enjuague, lavado de filtros e inspección de partes | Prolonga vida útil del equipo y evita fallas |
En Yamuni nos gusta pensar que el manejo de fertilizantes líquidos no es un tema aislado, sino parte de una estrategia completa de manejo de líquidos en la granja. Cuando cuidamos el almacenamiento, la mezcla, la dosificación y el mantenimiento como un solo sistema, no solo protegemos la inversión en fertilizantes, sino que hacemos más eficiente cada gota que entra al campo. Y si en el camino podemos ayudarte con asesoría, selección de equipos o soluciones específicas para tu operación, aquí estamos para eso: para que tus fertilizantes líquidos sean una herramienta de productividad y no un problema más que resolver.