En Yamuni convivimos todos los días con tensiómetros IRROMETER, sensores Watermark y toda clase de herramientas de monitoreo de humedad. Y hay algo que vemos una y otra vez: el problema casi nunca es el equipo… es cómo se instala, cómo se lee y cómo se interpreta.
Asumimos que tú ya usas un tensiómetro y que ya tienes claro qué es la tensión del agua en el suelo, por lo tanto, vamos directo a los errores más frecuentes y, sobre todo, a cómo evitarlos en campo para que tus decisiones de riego de verdad se apoyen en datos confiables.
¿Sabías que?
Un sensor mal instalado puede generar lecturas con errores de hasta un 40%, lo que significa que podrías estar regando demasiado o muy poco sin saberlo. La correcta instalación y mantenimiento son clave para obtener datos precisos.
La correcta instalación de sensores es fundamental para obtener lecturas precisas
Error 1: Instalar el sensor “en seco” o sin prepararlo bien
Uno de los errores clásicos con los sensores Watermark es sacarlos de la caja, enterrarlos y esperar lecturas perfectas. Estos sensores están diseñados para trabajar como una matriz granular que se humedece y seca junto con el suelo; si no se hidratan bien desde el inicio, la respuesta es lenta y las lecturas son poco fiables. Los fabricantes recomiendan remojarlos en agua de riego, idealmente varias veces en ciclos de humedecimiento y secado, y siempre “plantar” el sensor cuando está húmedo.
Con los tensiómetros pasa algo parecido pero al revés: el problema típico es el aire. Si no se llena bien el tubo, no se purgan las burbujas y no se satura la copa cerámica, el instrumento no transfiere bien la tensión del suelo al manómetro y marca valores raros o extremadamente lentos. Los manuales de IRROMETER insisten en rellenar con el fluido adecuado, saturar la copa y liberar el aire atrapado debajo del depósito.
Cómo evitarlo desde el principio:
Para Watermark y sensores similares:
- Remójalo al menos toda la noche en agua limpia de riego.
- Si puedes, haz 2–3 ciclos de remojo-secado antes de la instalación para mejorar la respuesta inicial.
Para tensiómetros:
- Llena con el fluido recomendado (no cualquier agua con sales) y purga aire hasta que el sistema quede completamente lleno.
- Asegúrate de que la copa cerámica se haya saturado en agua antes de ir al campo.
Si empezamos mal desde la cubeta, el sensor se pasará el resto de la temporada “castigado”, y las decisiones de riego se apoyarán en datos flojos.
Error 2: Hacer un hoyo “bonito” pero sin buen contacto suelo–sensor
El segundo gran clásico es instalar rápido, sin pensar mucho en la física del contacto suelo–sensor. Si el hoyo queda muy ancho, si no se rellena correctamente o si el sensor solo “flota” dentro de la perforación, la matriz del Watermark o la copa del tensiómetro no están pegadas al suelo real que queremos medir. Resultado: la lectura no representa la zona de raíces, el sensor responde con mucha lentitud o parece que nunca cambia.
Otro detalle que se pasa por alto es que, si dejamos canales o grietas alrededor del sensor, generamos caminos preferenciales de flujo: el agua va directo por ese tubo, moja más el entorno del sensor que el suelo real de la raíz y obtenemos lecturas falsamente “húmedas” después de cada riego.
Buenas prácticas sencillas para mejorar el contacto:
- Haz el hoyo al diámetro correcto: ni demasiado estrecho (que dañe el sensor), ni demasiado ancho (que deje holguras).
- Usa una lechada de suelo (agua + tierra tipo “masa para hotcakes”) en el fondo del hoyo para que la copa cerámica o la matriz del sensor queden literalmente pegadas al suelo circundante.
- Compacta ligeramente el suelo alrededor del tubo, sin pisar justo encima para no deformar la estructura.
- Evita dejar piedras grandes o huecos visibles en la perforación.
Parece detalle menor, pero la diferencia entre un sensor “en contacto” y uno “solo enterrado” se nota muchísimo en la curva de secado.
Un sistema de riego eficiente requiere datos precisos de humedad del suelo
Error 3: Colocar los sensores donde “se ve bonito”, no donde se toma la decisión de riego
Otro error muy típico es elegir la ubicación del tensiómetro o del Watermark donde a nosotros nos queda cómodo, no donde la planta realmente nos está pidiendo información. Por ejemplo:
- Muy cerca de la rueda del tractor.
- En caballones con escurrimientos raros.
- En zonas encharcables o extremadamente secas que no representan al lote completo.
- Solo a una profundidad (por ejemplo, 20 cm) en cultivos donde la raíz activa llega más abajo.
Las guías de uso de tensiómetros recomiendan colocar equipos en las diferentes zonas del predio cuando hay cambios de textura, pendiente o manejo, y en al menos dos profundidades dentro del perfil radicular.
Cómo elegir mejor los puntos de instalación:
- Identifica primero tus “ambientes de riego”: por tipo de suelo, relieve, patrón de riego, etc.
- Elige al menos un punto representativo por ambiente, lejos de bordos, rodadas y canales.
- Coloca sensores en dos profundidades típicas, por ejemplo:
- Zona superficial (20–30 cm) donde se aplican los riegos.
- Zona profunda (40–60 cm) donde quieres evitar lixiviación.
- Si usas fertirriego, evita poner el sensor justo donde siempre cae la solución directa del gotero; busca la zona donde realmente se mezcla el bulbo húmedo.
El objetivo no es que el sensor quede cerca de la bodega, sino donde la planta “decide” su consumo de agua.
Error 4: Leer el número sin considerar tipo de suelo, salinidad y temperatura
Aquí entramos al terreno de la interpretación. Muchos usuarios se quedan con la idea de “tantos centibares = riego ya”, pero no ajustan esos umbrales a su realidad de suelo, cultivo y clima.
Sabemos que los sensores Watermark son sensibles a la temperatura y al tipo de suelo; de hecho, hay trabajos que reportan diferencias de calibración importantes entre texturas y rangos de tensión, especialmente en suelos muy secos (por encima de ~90 kPa).
Por otro lado, aunque los bloques de matriz granular incluyen una pastilla de yeso para amortiguar el efecto de la salinidad, el fabricante reconoce que la conductividad del agua del suelo (sales) sigue afectando la lectura, y que sensores viejos amortiguan menos porque el yeso se disuelve con el tiempo.
Además, estudios sobre bloques de yeso y salinidad muestran que, a salinidades altas, la relación entre resistencia eléctrica y contenido de agua se vuelve más errática; es decir, la lectura se contamina por las sales, no solo por la humedad.
¿Qué hacemos en la práctica?
- Ajustar umbrales por tipo de suelo:
- Suelos arenosos suelen trabajar con tensiones más bajas (se secan rápido).
- Suelos francos/arcillosos toleran tensiones mayores antes de que el cultivo resienta estrés.
- Ser consistentes con la hora de lectura para reducir efectos de temperatura.
- Revisar la conductividad eléctrica del extracto de suelo/agua de riego si sospechamos problemas por salinidad.
- Desconfiar de valores “muy bonitos” en suelos muy secos o muy salinos; ahí la experiencia y la observación del cultivo valen oro.
El número del display es solo una parte de la historia; el contexto agronómico es la otra mitad.
| Tipo de suelo | Rango de tensión recomendado (cb) | Consideraciones especiales |
|---|---|---|
| Arenoso | 10-25 | Se seca rápidamente, requiere riegos más frecuentes |
| Franco | 25-50 | Balance ideal entre retención y drenaje |
| Arcilloso | 40-70 | Retiene más agua, tolera tensiones más altas |
| Suelos salinos | 15-30 | Las sales reducen disponibilidad de agua para la planta |
Error 5: Olvidarse del mantenimiento hasta que el tensiómetro marca cosas imposibles
Con tensiómetros, hay dos señales de que el mantenimiento se nos fue de las manos:
- El tubo se queda prácticamente vacío de agua.
- El manómetro marca cero o valores muy bajos… ¡aunque el suelo esté seco!
Eso suele indicar que el tensiómetro perdió la succión interna, ya sea porque el nivel de agua bajó demasiado, porque hay una entrada de aire o porque el sistema tuvo una sequía extrema y se “rompió la columna de agua”.
Otro descuido frecuente es no retirar tensiómetros antes de heladas fuertes. Como son sistemas llenos de agua, al congelarse se expanden y pueden fracturar la copa cerámica o dañar el mecanismo del manómetro.
Mantenimiento mínimo recomendado:
- Revisar nivel de agua y presencia de burbujas cada cierto número de días (más seguido en suelos muy activos).
- Rellenar y purgar aire cuando sea necesario.
- Revisar que el sello del tapón y conexiones no tengan fugas.
- En zonas con riesgo de heladas, retirar, almacenar y reinstalar en la siguiente temporada.
Un tensiómetro bien mantenido puede acompañarte varias campañas; uno “abandonado” se vuelve un adorno caro en el lote.
El monitoreo regular es esencial para un riego eficiente
Error 6: Leer “cuando me acuerdo” y no construir una curva de riego
Otro problema común que vemos desde Yamuni es que se usan los tensiómetros o Watermark como una foto aislada, no como una película completa. Un día se lee, otro no; a veces después del riego, a veces al azar. Con ese patrón es muy difícil que el productor pueda ver:
- La velocidad a la que se seca el suelo entre riegos.
- Si los riegos están recargando hasta la profundidad donde está la raíz.
- Si se está regando demasiado pronto o demasiado tarde.
Los manuales de uso insisten en hacer lecturas regulares y sistemáticas para que el monitoreo de succión sea representativo y sirva de base para programar riegos.
Cómo darle forma de “película” a tus datos:
- Define días y horarios fijos para la lectura (por ejemplo, todos los lunes, miércoles y viernes a la misma hora).
- Registra las lecturas junto con el historial de riegos (fecha, lámina, duración).
- Observa tendencias más que números sueltos: ¿qué pasa después de cada riego?, ¿qué tan rápido se sale de la zona óptima?
La verdadera magia del monitoreo no está en un valor puntual, sino en la curva que se va dibujando a lo largo de la temporada.
Error 7: Pedirle al sensor algo que no está diseñado para dar
Otra fuente de frustración es esperar que el tensiómetro o el Watermark te den “porcentaje exacto de humedad” como si fueran un horno de laboratorio. Estos equipos miden tensión del agua en el suelo (matricial), normalmente en centibares (cb) o kilopascales (kPa), no te entregan directamente “% de agua”.
Eso significa que:
- Dos suelos distintos pueden tener la misma tensión (por ejemplo, 30 cb), pero contenidos de agua diferentes.
- Lo importante para la planta es cuánta energía debe gastar para extraer el agua, no tanto el porcentaje volumétrico en sí.
- Pretender convertir de manera universal “cb → %” sin calibración específica por suelo lleva a errores grandes.
Lo más sano es trabajar con rangos de tensión de confort para cada combinación suelo–cultivo–etapa, construidos a partir de:
- Recomendaciones técnicas para tu tipo de cultivo.
- Tu experiencia observando la respuesta del cultivo al estrés.
- Los datos históricos de tus propias lecturas y rendimientos.
Cuando aceptamos que el sensor es una brújula y no un laboratorio portátil, las decisiones de riego empiezan a ser mucho más consistentes.
Cómo te ayudamos en Yamuni a evitar estos errores
En Yamuni vivimos todos esos dolores junto con nuestros clientes: sensores que no responden, tensiómetros que marcan cero en suelo seco, instalaciones que se “mueren” a mitad de temporada. Por eso, además de surtir equipo, nos tomamos muy en serio la parte de asesoría y soporte.
Dentro de nuestro catálogo de medición y control, manejamos opciones como el Monitor Watermark para humedad y temperatura y el Tensiómetro de punta sólida para humedad, pensados justo para integrar lecturas de tensión del suelo en tu estrategia de riego. Estos equipos, bien instalados y bien interpretados, te permiten ver cómo se comporta el perfil de humedad en tiempo real y afinar la lámina y la frecuencia de riego en cada etapa del cultivo.
Y más allá del equipo, lo que hacemos en Yamuni es acompañarte con:
- Recomendaciones de profundidades y ubicaciones según tu cultivo y suelo.
- Sugerencias prácticas para la instalación (herramientas, lechadas, tiempos de remojo, etc.).
- Apoyo en la interpretación de rangos de tensión y en la creación de tus propias curvas de riego.
- Entrega rápida de refacciones, sensores adicionales y accesorios desde nuestras bodegas para que no te quedes “ciego” a mitad de la temporada.
Al final, nuestra misión como empresa familiar es muy simple: ayudarte a resolver problemas reales de riego, no solo vender sensores.
Checklist rápido para tu siguiente temporada de monitoreo
Para cerrar, te dejamos un resumen concreto que puedes revisar antes de instalar o reinstalar tus tensiómetros y sensores Watermark:
Antes de instalar
- Remoja los sensores Watermark según las recomendaciones del fabricante.
- Satura la copa de los tensiómetros y llena el tubo sin burbujas.
Durante la instalación
- Haz perforaciones del diámetro adecuado y con profundidad correcta.
- Usa lechada de suelo para garantizar buen contacto suelo–sensor.
- Evita zonas no representativas (bordos, rodadas, fugas, encharcamientos).
- Coloca sensores en al menos dos profundidades clave por ambiente de suelo.
En la operación diaria
- Define una frecuencia fija de lectura y cúmplela.
- Registra lecturas junto con riegos y observa tendencias, no solo valores aislados.
- Ajusta umbrales de riego según tu tipo de suelo, cultivo, etapa y salinidad.
En el mantenimiento
- Revisa periódicamente nivel de agua en tensiómetros y presencia de aire.
- Rellena y purga cuando sea necesario.
- Retira equipos en caso de heladas fuertes o cuando termine la campaña.
Si al leer este checklist detectas que alguno de estos puntos no se cumple en tu parcela, ya encontraste un área de mejora concreta. Y si quieres platicar más a fondo cómo ajustar tu sistema de monitoreo, en Yamuni estamos a una llamada o mensaje de distancia para ayudarte a afinar tanto el equipo como la estrategia de riego.